Diagnóstico oportuno es vital para la atención del cáncer de ovario

  • Especialista del Hospital Juárez de México recomienda buscar atención médica ante cualquier sintomatología y no minimizarla.
  • La obesidad es un factor de riesgo importante para el desarrollo de este cáncer.

Con el objetivo de diagnosticar en etapas tempranas el cáncer de ovario, la Secretaría de Salud exhorta a la población femenina a estar atentas de su salud, ya que muchos casos llegan en etapas tardías en las que la mortalidad es muy alta, sin embargo, cuando se diagnostica en etapa temprana, la probabilidad de sobrevida es del 90 por ciento.

En el Día Mundial de Cáncer de Ovario, la oncóloga adscrita al servicio de ginecología y obstetricia del Hospital Juárez de México (HJM), Itzel Samantha Garduño Sánchez, explicó que si bien los síntomas de este padecimiento en muchos casos son inespecíficos, la recomendación es buscar atención médica ante cualquier señal de dolor.

“Se recomienda que, ante cualquier sintomatología, no hay que minimizarla. El dolor nunca es normal, el tener dificultad para comer no es normal, el tener dificultad para evacuar, para orinar no es normal, entonces ante cualquier síntoma por mínimo que sea acudir con un médico especialista”, remarcó.

El cáncer de ovario no tiene síntomas específicos, incluso se ha encontrado que hasta el 95 por ciento de las pacientes refieren sintomatología que no se asocia a enfermedades del tracto genital femenino. Sin embargo, entre los síntomas se destacan hinchazón o distensión abdominal; sensación de pronta saciedad al comer; pérdida de peso; dolor en zona pélvica; fatiga; dolor de espalda; estreñimiento; necesidad frecuente de orinar; tenesmo vesical (sensación frecuente de querer orinar sin poder hacerlo).

Tras precisar la importancia de adoptar estilos de vida saludables para disminuir problemas como la obesidad, que es uno de los factores de riesgo, Garduño Sánchez destacó que en el caso del Hospital Juárez de México, en 2025 esta institución otorgó 1074 consultas por cáncer de ovario.

La especialista informó que existen diversos factores de riesgo que se asocian al desarrollo de cáncer de ovario como el inicio de menstruación temprana (menor a 12 años), infertilidad, menopausia tardía, no haber tenido hijos o nuliparidad, síndrome de ovario poliquístico, o endometriosis.

Asimismo, se ha encontrado que la terapia de reemplazo hormonal en la menopausia aumenta el riesgo para padecer cáncer de ovario en algunos tipos, así como tener familiares de primer grado con este tipo de cáncer; la mutación de los genes del BRCA1 y BRCA2 -que también se asocian para cáncer de mama-, obesidad y el consumo de tabaco y alcohol.

La experta indicó que el cáncer de ovario es el tercer cáncer ginecológico con más frecuencia en México y el que tiene mayor mortalidad. Se estima que anualmente hay entre 4 mil 500 a 5 mil casos nuevos, es decir que de cinco a seis mujeres por cada 100 mil habitantes van a llegar a tener cáncer de ovario.

Detalló que éste es un tipo de cáncer ginecológico que también engloba el cáncer de trompa uterina o trompa de falopio y el peritoneo (capa de tejido que cubre los órganos de la pelvis); y se caracteriza por el crecimiento descontrolado de las células de estos tejidos, lo que da lugar a la formación de tumores.

El 90 por ciento de los casos de cáncer de ovario son de origen epitelial, pero existen muchos otros tipos dependiendo en qué célula del ovario empiece a desarrollarse el crecimiento anormal, a estos últimos se les denomina de células germinales y del estroma.

El cáncer de ovario de tipo epitelial por lo general se presenta a partir de los 55 años en adelante, con una media de edad de 63 años; sin embargo, el de células germinales, que se asocia a mutaciones genéticas, puede presentarse en menores de 40 años.

Finalmente, mencionó que el tratamiento dependerá de la etapa clínica y las características moleculares que tenga el tumor; en la etapa 1 y 2, casi siempre inicia con cirugía seguido de quimioterapia. En etapas avanzadas 3 y 4, suele iniciarse con quimioterapia y después se practica una cirugía de intervalo con la finalidad de llevar a una citorreducción óptima, es decir poder quitar toda la lesión sin dejar residuos de la enfermedad en la pelvis y la cavidad abdominal y casi siempre va seguida de más tratamiento con quimioterapia. En estos estadios se tiene que ver el tipo de variantes moleculares o si hay mutaciones genéticas, ello para determinar otro tipo de terapias de mantenimiento, como medicamentos dirigidos justamente a esa molécula, para poder controlar la enfermedad

La especialista indicó que actualmente no existen pruebas de tamizaje para el cáncer de ovario, pero existen guías internacionales que indican la prescripción de estudios como marcadores tumorales y ultrasonidos endovaginales, principalmente en pacientes mayores de 40 años y en quienes presentan factores de riesgo establecidos como los de tipo genético.

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