- La hemorragia subconjuntival suele desaparecer por sí sola entre una y tres semanas. Hipertensión, diabetes, resequedad ocular y uso de anticoagulantes pueden favorecer su aparición.
La hemorragia subconjuntival, conocida comúnmente como “derrame ocular”, suele causar preocupación debido al intenso color rojo que aparece en la parte blanca del ojo o esclerótica; sin embargo, en la mayoría de los casos se trata de una condición que desaparece sin tratamiento, señaló el jefe de la División de Oftalmología del Hospital General Dr. Manuel Gea González, Rodrigo Alexis del Valle Díaz de León.
Explicó que esta afección consiste en la acumulación de sangre debajo de la conjuntiva, una membrana transparente que recubre la superficie ocular, ocasionada por la ruptura de pequeños vasos sanguíneos superficiales y suele presentarse como una mancha roja delimitada y, a diferencia de otras enfermedades oculares, generalmente no provoca dolor ni alteraciones visuales.
No obstante, indicó que también puede ser una oportunidad para identificar factores de riesgo relacionados con la salud ocular y enfermedades sistémicas que requieren atención médica especializada, en particular cuando el ojo rojo se acompaña de dolor intenso, visión borrosa, sensibilidad a la luz, secreción, destellos luminosos o antecedentes de traumatismo.
En este sentido, el especialista remarcó la importancia de distinguir esta condición de una verdadera emergencia oftalmológica, ya que entre los factores que pueden favorecer la aparición de una hemorragia subconjuntival se encuentran hipertensión arterial no controlada y diabetes, padecimientos que pueden aumentar la fragilidad de los vasos sanguíneos, o hasta el tallado frecuente de los ojos, la resequedad ocular, pequeños traumatismos y esfuerzos físicos.
Asimismo, destacó que las personas que utilizan medicamentos anticoagulantes tienen mayor riesgo de presentar este tipo de hemorragias, incluso ante traumatismos menores o episodios de presión arterial elevada.
El especialista precisó que, aproximadamente una de cada 100 personas puede presentar una hemorragia subconjuntival al menos una vez a lo largo de su vida y aunque puede ocurrir a cualquier edad, es más frecuente en personas mayores de 60 años debido al “envejecimiento” vascular y a la mayor prevalencia de enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes.
Respecto al uso creciente de dispositivos electrónicos, comentó que la exposición prolongada a pantallas no provoca directamente la hemorragia subconjuntival, pero sí favorece la resequedad y el cansancio ocular, condiciones que pueden incrementar el riesgo de su aparición.
Por ello, recomendó adoptar medidas de autocuidado como mantener un descanso adecuado, dormir entre seis y ocho horas, limitar el tiempo frente a pantallas y aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos dirigir la vista hacia un objeto ubicado a aproximadamente seis metros de distancia durante 20 segundos para favorecer el descanso visual.
También sugirió recordar el parpadeo frecuente durante el trabajo con dispositivos electrónicos, utilizar protección ocular en actividades con riesgo de traumatismos y emplear lentes con filtro ultravioleta al exponerse al sol.
El especialista refirió que la hemorragia subconjuntival suele resolverse espontáneamente en un periodo de una a tres semanas, aunque en algunos casos pueden indicarse lágrimas artificiales para mejorar el confort ocular. Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de la automedicación, ya que el uso de gotas sin prescripción médica puede enmascarar otras enfermedades o generar complicaciones.
Finalmente, hizo un llamado a fortalecer la cultura de prevención y revisión oftalmológica periódica, ya que la salud visual forma parte del bienestar integral de las personas, y aunque el derrame ocular generalmente no representa un problema grave, puede ser un recordatorio de la importancia de controlar enfermedades crónicas, mantener hábitos saludables y buscar atención especializada ante cualquier signo de alarma.




